
Sant Miquel de Balançat es un pequeño pueblo de la Ibiza rural, situado al noroeste de la isla, una zona dominada por pequeñas colina y a la vez, la más alejada de los grandes centros turísticos.
La iglesia de Sant Miquel sobresale entre las otras construcciones, en el pasado fue utilizada como fortaleza para proteger a la población de los ataques de piratas, tiene sus orígenes en el siglo XIV, si bien su aspecto actual es el resultado de una remodelación realizada en el siglo XVIII. Cada martes en la plaza de Sant Miquel, se celebra un mercado con productos típicos de Ibiza.
A pocos kilómetros está el puerto de Sant Miquel, dentro de una pequeña bahía con una playa de arena en fondo, donde se encuentran algunos hoteles y los servicios más básicos para los turistas. En el puerto de Sant Miquel llama la atención un pequeño islote muy cercano a la costa, sobre el cual se ha construido una lujosa vivienda. Como visita interesante está la cueva de Can Marçà, utilizada como refugio para los que antiguamente entraban productos de contrabando en la isla, con preciosas formaciones de estalactitas y estalagmitas.