Es Molí era una casa de campo originaria del siglo XVII, que en el año 1965 fue convertida en un confortable hotel de cuatro estrellas, en una ubicación con carácter y estilo. El hotel se encuentra en una pendiente al otro lado del pueblo de Deià, con extensas vistas sobre las montañas y el mar azul al fondo.
Literalmente Es Molí en catalán significa el molino, y de hecho el antiguo molino de la casa antiguamente tuvo su propia fuente de agua. Hoy en día se utiliza para abastecer la piscina de 32 metros y agua caliente, con agua fresca de la fuente. Los jardines de los bancales, ayudan a crear un microclima muy favorable para una gran variedad de plantas mediterráneas, como son las palmeras, naranjos, limoneros, lirios de agua, las plantas de un estanque cubierto de flores y los olivos milenarios. Se trata de unos jardines con infinidad de rincones para leer, soñar o realizar muchas otras actividades.
El Hotel Es Molí tiene 87 habitaciones, todas ellas con vistas al mar y a la Sierra de Tramuntana. Las habitaciones Dobles* se encuentran en un edificio anexo, al cual se llega siguiendo un camino y unos escalones muy pronunciados. Gracias a ello, disfrutan de unas vistas panorámicas espléndidas. Las habitaciones dobles superiores, se encuentran en el edificio principal y cuentan con balcon.
En el bar de la piscina se sirven comidas preparadas, en un ambiente relajado con una carta que cambia cada día. El hotel tiene dos restaurantes: uno en el mismo hotel, donde se sirven los menús, y el otro a unos 200 m del hotel llamado Ca’n Quet, especializado en cocina Mediterránea, con deliciosos platos de pescado y carne. Dos veces a la semana, la cena en el hotel es acompañada por música clásica en directo, y una vez a la semana se sirve una cena típicamente española con el acompañamiento de una guitarra.
Hay un servicio de bus para los bañistas, que une el Hotel Es Molí con La Muleta: una cala con varias terrazas en un acantilado. La cala tiene todo lo que se puede desear, aguas cristalinas, máscaras y aletas para bucear, unas confortables sillas de playa, cabinas para cambiarse, duchas de agua fresca y un bar donde se preparan platos combinados y se sirven bebidas. Una vez a la semana, el hotel organiza excursiones a pie por la montaña.
El Hotel Es Molí también es una genuina galería de arte, con pinturas de artistas de Deià. Por ello, los huéspedes que acuden a menudo traen sus pinceles y paletas. Cualquiera que lo desee, puede participar en los cursos de cerámica y pintura que se organizan en el hotel.