En las afueras de Sant Lluís se encuentra el hotel Biniarroca, uno de los hoteles con más encanto de Menorca. Este hotel ha sido concebido entorno al tema del arte i el diseño de interiores y jardines. Sus paredes están dedicadas a la armonía de las pinturas impresionistas de Lindsay Mullen, las cuales reflejan a lo largo y ancho de la casa una perfecta combinación entre la naturaleza, el espacio y una sensación de bienestar. Informal pero refinado, rústico a la vez que lujoso, un matrimonio entre lo antiguo y lo moderno. El hotel Biniarroca es un lugar ideal para huir del estrés de la vida moderna, al mismo tiempo puede ser una opción romántica, para celebrar aquellos momentos especiales que nos vamos encontrando a lo largo de la vida.
El hotel Biniarroca cuenta con 18 habitaciones. Las suites, las habitaciones dobles superiores y las dobles con jardín son más grandes que las dobles estándares y las camas son de grandes dimensiones. Las habitaciones dobles se encuentran en el edificio principal. Para la comodidad de los huéspedes más mayores las habitaciones de la planta baja tienen un acceso fácil, y una de ellas ha sido acondicionada para minusválidos. Las suites y las habitaciones dobles superiores cuentan una terraza más pequeña con su propia piscina.
Las piscinas de estilo romano con baldosas verdes del hotel Biniarroca encantan a sus huéspedes, tanto durante el día como por las noches, cuando la luz de las velas seduce al espectador con una infinidad de reflejos sobre el agua de la piscina. El bar Renoir está reservado a los clientes del hotel. La sala de estar pública del hotel Biniarroca cuenta con una librería, Internet, TV y DVD. En el hotel se puede disfrutar de tratamientos de belleza y masajes relajantes, en la intimidad de la habitación o bien en la sala de masajes del jardín.
El restaurante del hotel Biniarroca ofrece a sus huéspedes un menú exquisito, preparado con alimentos frescos de Menorca y de su propio huerto. Para desayunar se sirven en la terraza del hotel pasteles caseros, fruta fresca, quesos menorquines, etc. Mientras que por las noches, la luz de las velas, una música suave y la esencia de las rosas transforman el escenario aportando una sofisticada experiencia mientras se cena en el restaurante del hotel.
Visitar los jardines del hotel Biniarroca es algo similar a caminar por el interior de una pintura impresionista. Inspirados en los jardines de la Riviera italiana, la frondosidad de sus follajes y la diversidad de las plantas, desde plantas locales hasta otras exóticas, atraen a amantes de la jardinería que visitan Menorca de todo el mundo.